IMPORTANCIA DE LA ORALIDAD EN LA EDUCACIÓN
 

La comunicación verbal viene adquiriendo día a día una vital importancia en la vida de todos nosotros. Saber hablar, saber intervenir en una reunión, saber preguntar, debatir una idea, presentar un argumento, leer bien un escrito, hacer una ponencia frente a un grupo, es una exigencia del mundo de negocios contemporáneo para cualquier persona, hombre o mujer. Y no hablamos solamente de los profesionales de la palabra como un profesor, abogado, político, comunicador, asesor, presentador, religioso, sino también de todas las personas que participan en la vida laboral moderna, desde un vendedor a un gerente.

Podemos hacer una gran lista de situaciones laborales, comenzando por una entrevista de trabajo hasta una gran presentación de un proyecto, donde la capacidad de expresarse convincentemente, la seguridad y el dominio de la expresión, son la clave del éxito. No podemos menospreciar tampoco las exigencias de la creciente participación política y social de cada miembro de la sociedad dentro del desarrollo de la democracia, desde el manejo colectivo de copropiedades, condominios, grupos comunitarios, barrios, asambleas, consejos y puestos públicos donde debemos dar nuestra opinión y convencer con nuestra capacidad oratoria.

¿Cuántos de nosotros hemos sido preparados para exponer nuestras ideas claramente, con seguridad y elocuencia, cuántos hemos aprendido las técnicas? ¿Cuántos nos hemos quedado congelados, frustrados por no haber dado nuestra opinión o debatido algún argumento? La formación del hogar y de la escuela primaria sientan las bases para la oralidad futura de ese niño que aprendió, como todos, a hablar, pero que se puede quedar circunscrito a diálogos personales que incluso nunca llegan a ser profundos, ni constructivos, si no buscamos que su capacidad oral se desarrolle.

Ha habido una resistencia entre maestros, especialmente los de escuelas públicas normalmente congestionadas, a manejar la oralidad en clase, ya sea por la dificultad de mantener un supuesto orden y un supuesto silencio, o por no saber cómo canalizar esta oralidad de los niños de una forma constructiva. Dice el profesor Zucherini: “Desde el punto de vista educativo, la lengua oral presenta sin duda muchas dificultades, especialmente si la comparamos con las posibilidades que presenta el texto escrito: corregibilidad, permanencia, reflexión, dictabilidad, uniformidad...El texto oral no permite una reflexión profunda y puntual, meticulosa,... y es aún más difícil intentar cambiar, corregir, mejorar el texto oral”. Es por esto que la forma oral se ha circunscrito a contestar preguntas (normalmente dando respuestas memorizadas), a la repetición, a cortas explicaciones y nada más.

El maestro es “dueño absoluto” de la palabra. Si la suelta, siente que puede perder su autoridad, exponerse a perder el control del grupo.

En España un avance sustancial ha sido dado en la reforma educativa que produjo la promulgación de la Ley Orgánica de Educación 2/2006 que adecuó la regulación legal de la educación no universitaria - educación infantil, primaria, secundaria obligatoria, bachillerato, formación profesional, de idiomas, artísticas, deportivas, de adultos – a la realidad actual, bajo los principios de calidad de la educación para todo el alumnado, la equidad que garantice la igualdad de oportunidades, la transmisión y efectividad de valores que favorezcan la libertad, responsabilidad, tolerancia, igualdad, respeto y la justicia, etc .

Esta Ley Orgánica le ha dado un gran impulso a la educación de la oralidad como lo comenta la profesora y pedagoga de origen búlgaro, Dimitrinka Georgieva Nikleva del Departamento de Didáctica de La Lengua y la Literatura de la Universidad de Granada en el siguiente artículo de esta misma sección y que fuera publicado en la Revista Didáctica, Lengua y Literatura.

© 2009 - Texto escrito por hugo cuevas-mohr - Por favor citar la fuente.
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